
La tarifa de la luz, explicada: lo que paga el sur de Córdoba sin saberlo
Cada mes llega el recibo, cada mes se paga, y casi nadie sabe realmente qué compone ese número. Vamos a desglosarlo, porque entender la tarifa es el primer paso para entender por qué el sur de Córdoba paga dos veces por lo mismo. La tarifa que pagamos por cada kWh —el Costo Unitario de Prestación del Servicio, o CU— no es un solo cobro: es la suma de seis componentes que regula la CREG. Generación (G) es el costo de producir la energía, y ahí vive el Cargo por Confiabilidad del que hablamos hace unos días. Transmisión (T) paga el transporte en alta tensión desde las plantas hasta las subestaciones regionales. Distribución (D) paga que esa energía llegue desde la subestación hasta tu medidor —el componente que financia la red física que Afinia mantiene—. Comercialización (Cv) cubre tu factura, tu atención, tus reclamos. Y hay dos componentes variables, Pérdidas y Restricciones, que ajustan el precio según cómo opera el sistema. Seis piezas, un solo recibo. Y no todos pagamos la misma tarifa. Existe el mercado regulado, donde vivimos casi todos los hogares y donde el precio lo fija la CREG, y el mercado no regulado, para grandes consumidores con demanda superior a 2 MW, que negocian su precio libremente. Dentro del mercado regulado, la Ley 142 de 1994 organiza un sistema de solidaridad por estrato: los estratos 1, 2 y 3 reciben subsidio sobre su consumo básico, el estrato 4 paga el CU exacto, y los estratos 5, 6, además de comercios e industrias, aportan una contribución del 20% adicional para financiar esos subsidios. Es, literalmente, un sistema donde unos pagan un poco más para que otros paguen un poco menos. Detrás de esa tarifa hay una cadena con cuatro actores, y la Ley 143 de 1994 le da a cada uno su función y su responsabilidad. El generador produce la energía. El transmisor la transporta en alta tensión. El distribuidor —Afinia, en nuestro territorio— la lleva hasta la puerta de cada casa y es responsable de mantener, renovar y expandir esa red física. El comercializador es quien factura y atiende. La ley los declara a todos servicios públicos esenciales, regidos por principios de eficiencia, calidad, continuidad y equidad. Y aquí está el hallazgo que nos trajo hasta aquí: el sur de Córdoba paga por dos garantías distintas y sufre fallas en las dos. Paga, dentro del componente G, el Cargo por Confiabilidad que debería asegurar que haya suficiente energía generada en el país ante la sequía —un mecanismo que la propia Superservicios cuestionó esta semana, tras confirmar que $97,1 billones pagados desde 2006 no se han traducido en más capacidad real—. Y paga, dentro del componente D, el mantenimiento de su red local, la misma que Afinia interviene con frecuencia en Puerto Libertador, San José de Uré y Montelíbano. Dos garantías, un mismo territorio, y las dos con preguntas abiertas sobre si de verdad se están cumpliendo. La buena noticia es que la norma no deja esto sin salida. La Resolución CREG 015 de 2018 obliga a los operadores de red a compensar a los usuarios peor servidos cuando se superan ciertos umbrales de duración y frecuencia de interrupciones. El camino formal es sencillo de nombrar, aunque no siempre fácil de recorrer: un PQR directo ante Afinia, y si no hay respuesta, una queja ante la Superintendencia de Servicios Públicos. No vamos a prometerles que el trámite es rápido, porque no lo hemos verificado así, pero sí pueden exigir que se los expliquen. Entender la tarifa no es un ejercicio técnico, es saber exactamente qué estamos pagando y por qué. La próxima entrega la hacemos con un recibo real en la mano, línea por línea.



