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Opinión

El ganso que el gobernador no dejó atrás: una lección de derecho ambiental con final feliz

Vimos el video del gobernador Yamil Arana anunciando dos nuevas calles pavimentadas para El Carmen de Bolívar, con un ganso que no se le despegó en todo el recorrido. "Vamos ganso, te voy a mostrar la calle," le dijo, y minutos después, entre risas: "oye ganso, hay que buscarle un patio grande, una casa finca, una finca." Con música de los hermanos Grimm de fondo, él mismo lo resumió: esto ya no parece un cuento, es la vida real. Nos reímos, aplaudimos la obra —porque lo es: pavimentar cambia la dinámica social, mejora la calidad de vida, moderniza el territorio— y además nos regaló, sin querer, cuatro conceptos que valen la pena explicar. El primero es el entorno: el conjunto de elementos físicos, biológicos, sociales y culturales que rodean e interactúan con un ser vivo o una comunidad, protegido por los artículos 79 y 80 de la Constitución. El patio de tierra donde ese ganso caminaba era su entorno, y ese entorno, con el pavimento, cambia. El segundo es el ecosistema: la unidad que forman los seres vivos de un lugar junto con los elementos físicos que los rodean, interactuando entre sí. El barrio con su calle de tierra era, en pequeño, un ecosistema urbano, y toda transformación del territorio transforma también ese ecosistema. El tercero es la gobernanza ambiental, y aquí sí hay que aplaudir de verdad: gobernar bien un territorio no es solo entregar obra, es también nombrar —aunque sea en tono de chiste— que esa obra tiene efectos sobre el entorno de quienes lo habitan. Que el gobernador se haya detenido a decirle al ganso que necesita un nuevo patio es, en el fondo, un gesto de conciencia territorial que pocas veces vemos en el anuncio de una obra pública. Y el cuarto es el daño especial: una figura del derecho administrativo colombiano que existe precisamente para casos como este. Cuando una obra lícita y buena para la mayoría —como esta pavimentación— le representa a alguien en particular una carga distinta a la que tenía antes, el derecho reconoce que ese "alguien" merece una respuesta, sin que eso signifique que la obra estuvo mal hecha. Aquí, con humor, el "alguien" fue un ganso que tendrá que buscar finca nueva. En la vida real, ese mismo principio protege a comerciantes, familias o predios que sienten el peso distinto de una obra que beneficia a todos. Una calle nueva, un ganso terco y cuatro conceptos de derecho ambiental y administrativo que, la próxima vez que vean una obra en su barrio, ya no se les van a olvidar. Y ojo: aplaudimos el desarrollo, aplaudimos el pavimento, y aplaudimos también que se nombre, así sea en tono de chiste, lo que ese desarrollo transforma.

SC

Sara Carrascal

Abogada · Derecho Laboral y Minero Ambiental

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